Estudio del cannabis

El objetivo del estudio, para el que se pretende reclutar hasta finales de año a 600 pacientes, es determinar si el cannabis mitiga todos síntomas como el dolor, espasticidad o anorexia y caquexia en enfermos que no responden a los tratamientos convencionales. Y si es así, determinar qué cantidades deberían suministrarse, siempre bajo estricto control médico, dada las propiedades adictivas y los efectos adversos que puede provocar el consumo de ese producto, cuyo uso lúdico no para de crecer entre los jóvenes, con graves riesgos para su salud. 

También se pretende evaluar si el cannabis es eficaz contra los vómitos y las náuseas causadas por la quimioterapia en enfermos de cáncer Las dosis de cannabis son distintas para cada paciente, según la patología que sufre y su gravedad. “Empezamos con las dosis más bajas y se van aumentando en función de cómo reaccione el paciente”, explica María Victoria Ribera, jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.  

 Cada paciente describe en un diario personal cómo se siente tras las tomas y si percibe una mejora o un empeoramiento de su estado. En las últimas semanas, Ibáñez no ha descrito efectos adversos en su librillo. El paciente asegura que le ha disminuido el dolor en las piernas, pero no en la espalda. Este sentimiento de cierta frustración es “normal”, a juicio de la médica. “La calidad de vida de estos enfermos es tan precaria y su sufrimiento es tan agudo que depositan una excesiva confianza en toda novedad terapéutica que surge”,